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|| Sacar la Costumbre || La Noche de los Encamisados || La Vaquilla || El Encierro || Las Jotas Serranas || El Hornazo || Historia || La Matanza || Lanzamiento de Alpaca || El Herraje || La Caldereta || Etnografía || Fiestas religiosas ||

SACAR LA COSTUMBRE

De entre las tradiciones que todavía perduran destaca "sacar la costumbre" que consistía, y consiste, en hacer pagar "la costumbre" a cualquier chico que no descendiese de Prádena y que fuese novio de una chica del pueblo. Esta "costumbre" se ha ido modificando con el paso del tiempo, porque antiguamente se entregaba a los "mozos" del pueblo a una cuartilla de vino, y en la actualidad, sin embargo, se entrega una cantidad de dinero. (M.M.G.G.).

LA NOCHE DE LOS ENCAMISADOS

Otra de las costumbres que todavía perdura es la de "la noche de los encamisados" que se celebra el día 5 de Enero. Esa noche, tan señalada los más pequeños, se pasean por el pueblo tocando insistentemente cencerros, mientras que los mayores cubiertos con sábanas y con una vara (encamisados) los persiguen para intentar cogerlos. (M.M.G.G.).

LA VAQUILLA

Sin embargo, poco a poco hubo otra serie de hábitos que fueron desapareciendo, así por ejemplo la celebración de la "vaquilla" en carnaval. Esta "vaquilla" estaba construida con palos de madera y cuernos de vaca. Una vez fabricada se cubría con sábanas y se adornaba con pañuelos y escarapelas (tiras de papel de colores). El pueblo se reunía en la plaza donde se encontraba la vaquilla y un mozo disfrazado de vaquero. Este ofrecía vino que llevaba en una "llara" (cuerno de una vaca tapada la punta con un corcho que servia de vaso) al mismo tiempo que repetía que era sangre de la vaquilla. Ese vaquero simulaba matar a la vaquilla con tiros y esta caía muerta en el centro de la plaza. (M.M.G.G.).

EL ENCIERRO DE SAN MARCIAL

Aunque es cierto que la vaquilla, tal y como se concebía en carnaval ha sido olvidada, últimamente (tres años ya) se celebran en Prádena encierros simulados en fiestas. La juventud y yuntería se concentran el domingo de fiestas, a eso de las dos de la madrugada, para pedir la protección de san Marcial en el encierro. Cohete, carreras y diferentes pases toreros en la plaza culminan con el encierro del astado en la Maira.

LAS JOTAS SERRANAS

Prádena optó por recuperar algunas de esas tradiciones que formaban parte de su cultura. Ese intento obtuvo una buena acogida con la preparación de una jornada de jotas que sirvió de encuentro y reunión de los pueblos de la "Sierra Norte". A la iniciativa de Prádena se unió "La Puebla" que celebró un segundo encuentro entre los pueblos serranos. Gracias a estas dos jornadas Prádena se reencontró con este baile popular que tan entroncado está en su folklore: la jota serrana. (M.M.G.G.).

EL HORNAZO

La segunda costumbre que recuperó Prádena fue la tradición de preparar "el Hornazo", aquel pan de enormes proporciones con trozos de jamón, chorizo y huevo duro que antiguamente cocían en los hornos caseros tradicionales. (M.M.G.G.).

HISTORIA

La iglesia de Prádena, románica mudéjar, del siglo XII, deja ver claramente que existía un núcleo más grande de población desde, al menos el siglo XI. Éste núcleo se piensa que tuvo su origen en la repoblación que tras la reconquista se impuso por toda España. Desde el siglo XI, Prádena formó parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago, dependiendo junto con Horcajuelo al "cuarto" encabezado por Montejo.
Más bien puede decirse que Prádena no tiene historia: Prádena tiene lo que Unamuno denominó intrahistoria, o la historia que se crea de tradiciones, recuerdos, cánticos y fiestas. Lo que pasaba en Prádena hace mil años siguió pasando hasta la revolución industrial.
Los mismos cultivos, de autoabastecimiento, que alimentaron a los primeros pobladores, seguían alimentando en los años veinte a sus descendientes. Se regían en un principio por un sistema de tercios, alternando la producción de alimento para el ganado, con los cultivos para consumo humano. Las pocas tierras de regadío se dedicaban a hortalizas, alternando cultivos de trigo, de lino, y pastos en las de secano. En los linderos de los caminos y huertos (aún se conservan) se plantaban frutales: nogales, perales, manzanos y ciruelos, que producían frutos de calidad si los rigores del invierno lo permitían.
A mediados del siglo XVIII Prádena del Rincón era una población más grande que en la actualidad. Había, además de los ganaderos, un herrero, un sastre, un tejedor, un cirujano y un maestro.
En el siglo XIX en Prádena del Rincón había 1700 cabezas de ganado y tres dehesas de pasto para la cabaña ganadera. Por otro lado la riqueza ganadera estaba concentrada en unos pocos pero grandes propietarios, forzando así a la agricultura a un plano secundario.
Hasta la Guerra Civil se puede decir que Prádena no entró en la historia, cuando Prádena fue cuartel del bando nacional, en casi primera línea de un frente. Hubo bastante movimiento en estos años. Quedan restos de fortificaciones de ésta época, apuntando todas a la Puebla, en el camino de Paredes de Buitrago y detrás de la laguna del Salmoral.
Después de la Guerra Civil, Prádena fue incluída en los planes de reconstrucción por la Dirección General de Regiones Devastadas, se hicieron caminos, carreteras y viviendas, se proyectaron pantanos que debían dar agua a Madrid y se dotó al municipio de los medios de vida que podían darse en aquellos años difíciles de la postguerra. Aún así, en los cuarenta comenzó un éxodo masivo que sólo fue frenado con el creciente interés que tuvo el turismo rural desde los años setenta para acá.
En la actualidad, el municipio un atractivo lugar de vacaciones para muchos madrileños que valoran la tranquilidad y los paseos por éste bien conservado entorno.

LA MATANZA

Desde tiempos inmemoriales la matanza es fiesta y ritual. A diferencia de otros pueblos castellanos en Prádena dura dos días: en el primero se congregan varias familias para hacer la faena en común, de acuerdo con un principio de solidaridad heredado de otros tiempos.

Matanza 2001


Lo primero que se hace es atar al cerdo por el morro. Es sabido que el cerdo tiende a huir del peligro, y con un nudo corredero se consigue no sólo agarrar al cerdo en un sitio fijo, sino también cerrarle la boca para evitar mordidas. Una vez bien agarrado por varios mozos, se tumba al animal sobre una banqueta de madera y se procede directamente a darle muerte con un corte profundo en la yugular. La sangre se recoge en cubos, pues luego servirá para hacer morcillas.
Se queman helechos secos para quitar el pelo más fuerte y se rasca con una teja el más fino hasta dejar todo el cuero limpio. Se pesa, sujetándolo entre varios, para hacer luego los cálculos del reparto y, en su caso, del precio del animal.
Entre todos y con cuidado se cuelga de una cuerda que tiene engarzadas dos traviesas en las que se atarán las cuatro patas, quedando el animal abierto en forma de equis a la altura de una persona.
De este modo, es más fácil el ir cortando orejas, rabo y pezuñas. Luego, la piel, en dos tiras, desde el pescuezo hasta el vientre, con cuidado de no romper nada de tripa y no perder entre la hez nada de carne.
Los mayores dirigen la operación, los jóvenes meten el cuchillo, aún con miedo y con mirada de escolares aprendiendo algo importante para la vida.
Se despieza en orden, con sabiduría, con tranquilidad. Cada uno con su labor: las mujeres limpian las tripas en la reguera, que luego servirán para hacer chorizos. Alguien guarda un trozo de hígado para el visto bueno del veterinario, otros preparan unas migas, una asadura o un cocido para el almuerzo, porque, curiosamente, el cerdo que se mata no se prueba en estos días.
El segundo día se preparan los chorizos, las morcillas, se adoba el lomo, se preparan los jamones y se celebra.

LANZAMIENTO DE ALPACA

Evidentemente no es un deporte tradicional, pero ha llegado a ser una tradición más en fiestas, incluso hay una especie de competición entre los pueblos vecinos (aunque el trofeo siempre queda en Prádena).
Hay dos modalidades: lanzamiento de altura y lanzamiento de longitud. Este año mantuvo el título Gonzalo, por encima de Somosierra, que quedó en segundo lugar.

EL HERRAJE

El potro de herrar es una de las reliquias que quedan en prádena como recuerdo de la vida de los ganaderos de antaño. Últimamente, dado que el potro está totalmente restaurado se procede en las fiestas patronales (El Carmen) a herrar, a modo de recuerdo, a un animal. prftherraje.gif (89697 bytes)
El potro consta de seis bloques verticales de piedra o madera. Entre los cuatro bloques delanteros existen unos travesaños de madera que permiten el desplazamiento hacia delante o hacia atrás del yugo, o lubio, según el tamaño del animal, a veces también se puede desplazar en altura. El lubio se utiliza para sujetar la cabeza, estando curvado en su parte central para adaptarse al cuello. En la parte superior de los dos bloques traseros, existe un travesaño de madera que sirve para sujetar el rabo.
Entre los cuatro bloques verticales traseros se sitúan dos travesaños paralelos de madera, portacinchos, de los cuáles se cuelgan los cinchos, de cuero o soga, que previamente han sido colocados por la tripa. Al girar el portacinchos lo va tensando a modo de polea, logrando suspender al animal en el aire. El giro se produce introduciendo dos palos en sendos agujeros del portacinchos, uno de los cuáles hace de freno y el otro gira haciendo palanca.
Una vez en el aire se atan las extremidades a unos apoyamanos constituidos por unos pequeños bloques verticales de piedra o troncos clavados en el suelo. A veces lo forman cuatro troncos horizontales sujetos mediante tornillos a los cuatro elementos estructurales o bien se apoyan en un tronco horizontal que va de un elemento estructural a otro. Las piedras utilizadas suelen ser granito, aunque a veces se emplean piedras esquistosas. Las maderas suelen ser de roble y a veces de álamo negro. (M.M.G.G.).

LA CALDERETA

Durante las fiestas el Ayuntamiento de Prádena del Rincón obsequia a los vecinos con una caldereta de ternera de la sierra. Hay pan y vino, café y copa; postre y partida. Una degustación popular de los productos de la tierra.

ETNOGRAFÍA

El Ayuntamiento organizó en junio de 2001 una semana cultural en la que se realizó la primera restauración de aperos y enseres tradicionales de Prádena del Rincón. El objeto es llegar a tener un museo etnográfico con las aportaciones de los vecinos, y -sobre todo- recuperar de los pajares esos útiles que han configurado el trabajo y la vida de muchas generaciones.
Una aportación importante fue la de don Demetrio, que ha recuperado los enseres tradicionales de tratamiento del lino, producto típico de la sierra.

FIESTAS RELIGIOSAS

Destacamos aquí las fiestas del Carmen, Patrona del pueblo, que se celebran sobre el 16 de julio. Se hace una procesión por el centro del pueblo.prftprocesionmin.jpg (7096 bytes)prftaltarmin.jpg (4037 bytes)

Otra fiesta tradicional es el Corpus: se adornan las calles con altares y se esparcen pétalos de flores para el paso de la procesión.

 

M.M.G.G. = Texto ligeramente adaptado de un original de María del Mar García González.

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