La
fauna que nos encontramos a estas alturas es también escasa en diversidad
de especies y también muy adaptada al medio. Así nos encontramos il
corzo que se alimenta de los herbáceos que crece en la cumbre. Al
corzo macho posee pequeñas cuernas que alcanzan su mayor tamaño en
abril y caen en diciembre. El corzo lo encontraremos, también, en
las zonas medias y bajas del valle pero al ser desconfiado y, a pesar
de su curiosidad, escapa a las zonas altas para esconderse del hombre.
Se aparea a finales de verano y ramonea desde hojas de los rboles
y zarzales, hasta hierba, hongos y bellotas.
Otros
animales que encontraremos es la liebre común (Lepus capensis).
Este herbívoro se alimenta de las plantas y raíces de las zonas altas.
Al que también le gustan los pastos y las herbáceas es al topillo
nival (Microtus nivalis). A la musaraña colicuadra (Sorex
araneus) y la musaraña enana (Sorex minutus) lo que le
gusta es remover con su hocico la hojarasca en busca de insectos,
gusanos, arañas y caracoles. 

Otro
mamífero que podemos encontrar en las zonas altas es el zorro común
(Vulpes vulpes), carnívoro que se alimenta de otros herbívoros.
El zorro prefiere los bosques pero el acecho del hombre hace que este
animal huya a las alturas.
Tanto
la lagartija roquera (Podarcis muralis) como la lagartija serrana
(Lacerta montícola) endémica de la península, buscan lugares
soleados. Ambas son alimento para la culebra lisa europea (Coronella
austriaca). Entre los anfibios encontramos la salamandra común
(Salamandra salamandra) fácil de reconocer por sus manchas
amarilla y única que vive hasta los 2.000 metros. El sapo común (Bufo
bufo) y el sapo corredor (Bufo calamita) son animales nocturnos.

En
los meses de invierno, cuando la nieve cubre las partes altas de la
sierra, estos anfibios y reptiles permanecen escondidos entre agujeros
y grietas. 
Ligadas
a las herbáceas y matorrales de las altas alturas veremos mariposas
características como la Parnassius apolo, especie protegida
que revolotea entre las hierbas en verano.
En
este valle el protagonismo se lo llevan las aves, no en vano es zona
ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). 
En
las zonas altas son dos las especies representativas; el acentor común
(Prunella modularis) y el pechiazul (Luscinia svecica).
El primero es difícil de reconocer por su color apagado y porque permanece
escondido entre los arbustos aunque es fácil de reconocer por su grito
melancólico. El pechiazul sobrevuela los piornales, también se ocultará
en cuanto escuche un ruido extraño pero lo reconoceremos por su vistoso
color azul en el pecho en los machos y blando en el de las hembras.

ZONAS
MEDIAS
[Flora]
Bajando
la sierra y antes de llegar al robledal encontraremos en la zona sur
una repoblación de pino silvestre (Pinus silvestris) ocupando
el lugar potencial del matorral. En la zona norte, en torno a los
1500 metros existen unos pocos ejemplares agrupados, aparecidas de
forma natural. Junto al pino, se encuentra de manera aislada el tejo
(Taxus baccata) En las laderas con más luz crece el narciso
(Narcissus pallidus) y en las frescas y pedregosas el serbal
de cazadores (Sorbus auccuparia) rbol de 15-20 m característico
por sus frutos rojos comestibles de sabor cido, muy apreciados por
los pájaros sobretodo el tordo y el mirlo. El serbal es una especie
protegida de interés especial. Subiendo por el arroyo Saúca encontraremos
matas de acebo (Ilex aquifolium) conocido por sus hojas dentadas
y su fruto rojo, especie también protegida. 
Conjuntamente
con el pinar, y al ser este un bosque abierto encontramos otras especies
herbáceas como el helecho común (Pteridium aquilinum), la cañuela
(Festuca ovina) que constituye un pasto apreciado por las ovejas
anteriormente abundantes en el valle. El cervuno (Nardus stricta)
que encontramos aquí es aprovechado como pasto de verano por el ganado
vacuno. También encontraremos plantas de valor medicinal como el llantén
(Plantago major) o la genciana (Gentia lutea). El color
lo darán las flores del narciso (Narcissus bubocodium) y también
el crocus (Crocus carpetanus).
En
el bosque de pinar abundan las especies de hongos como el níscalo
(Lactarius deliciosus) de característico color amarillo, los
boletos comestibles (Boletus ediles) o el boleto rojizo (Boletus
erythropus) con la carne amarilla que se vuelve azul en contacto
con el aire.

[Fauna]
Los
pinos pueden verse afectados por las plagas entre ellas la de la procesionaria
del pino (Thaumetopea pityocampa) que puede hacer que el pino
pierda las hojas.

Entre
los pinares abundan las aves; entre las aves insectívoras podemos
reconocer al carbonero garrapinos (Parus ater) por su mancha
blanca en la nuca o al herrerillo capuchino (Parus cristatus)
por su prominente cresta, salpicada de blanco y negro. También encontraremos
el pico picapinos (Dencropus major) trepando por los rboles
sujetado por su cola o tamborileando troncos secos o piñas para luego
almacenar los piñones para el invierno. Otros trepadores como el trepador
azul (Sitta europaea) limpia con su pico los troncos de larvas.


Estas
aves insectívoras juegan un importante papel en el equilibrio biológico
ya que cada una se alimenta de un modo; así el herrerillo caza en
las partes más externas de los rboles, ramillas, hojas, brotes y yemas;
el carbonero caza más al interior de la copa; mientras que el trepador
lo hace en troncos y ramas gruesas. Esto hace que puedan vivir juntas
y no entren en competencia por el alimento. Entre las rapaces nocturnas
encontramos el búho real (Bulbo bubo), que caza en solitario,
sobre todo roedores. No construye nido, sino que cría entre grietas
y rboles huecos. Sin embargo el búho chico (Asio otus) es una
especie gregaria. 

Entre
los anfibios encontramos el lagarto verdiazul (Lacerta schreiberi).
En
el pinar sigue habitando el corzo y el jabalí, y encontraremos ardillas
(Sciurus vulgaris) y zorros (Vulpes vulpes).

[Flora]
El
siguiente ecosistema que encontraremos es el melojar o bosque de roble
rebollo (Quercus pyrenaica). Se sitúa en dos bandas, al norte
y al sur del municipio, marcan el límite del arbolado caducifolio.
Abarca desde los 1.100 a los 1.600 metros. El melojo es un rbol de
hojas marcescentes, es decir, que amarillean y se secan al inicio
de la época fría, pero quedan en él durante el invierno. Las flores
masculinas las encontramos en los amentos colgantes y las femeninas
pasan a ser bellotas.
El
bosque de roble rebollo, se encuentra muy aclarado, es decir, no es
un bosque espeso. Esto es debido al proceso de talas y que era aquí
donde, antiguamente se procedía a la elaboración de carbón. Estos
bosques se cortaban antaño por "matas". Una mata es un rea
que así delimitaban los lugareños y a las que daban distintos nombres.
De modo que se denominaba "a hecho", es decir, se talaban
todos los rboles exceptuando algunos resalvos que quedaban para la
protección del suelo y resguardo de pastores. Los robles pueden brotar
de cepas y raíces, por lo que con el paso del tiempo, las matas cortadas
se volvían a regenerar. 
Entre
la vegetación que acompaña al roble encontraremos, de nuevo el serbal
de cazadores (Sorbus auccuparia). El majuelo (Crataegus
monogyna), el acebo (Ilex aquifolium), este último altamente
protegido, el abedul (Betula celtiberica) en los márgenes de
los arroyos y el espino negro o endrino (Prunus spinosa) cuyos
frutos son comestibles. También encontraremos un arbusto, el rosal
silvestre o escaramujo (Rosa canina), conocido por el sobrenombre
de tapaculos ya que su fruto era utilizado, en época de trashumancia,
debido a que la deshidratación producida por la diarrea mataba al
ganado. En la parte más alta la especie de melojo es más joven y más
densa que en la parte más baja, que en contacto ya con el valle se
desarrollan prados para el pastoreo, donde encontraremos tomillo (Thymus
sp.) y cantueso (Lavandula stoechas). Los melojos jóvenes,
están acompañados de los sauces (Salix atrocinera y Salix
triandra). Es en el fondo del valle donde se produce el contacto
del robledal con la fresneda. En la parte alta, los rebollos más viejos
constituyen un ecosistema propio, más húmedo, que albergan numerosos
líquenes (Lobaria pulmonaria), musgos (Leucodon sciuroides)
y helechos epífitos.
Si
el año ha sido lluvioso en el rebollar también encontraremos hongos
cómo la Amanita caesarea, muy apreciada en platos culinarios,
pero cuidado porque es fácilmente confundible con la venenosa falsa
oronja.

[Fauna]
En
la superficie del suelo y bajo la capa de detritus de hojas podremos
encontrar numerosas especies de invertebrados. Entre los troncos en
putrefacción cría el ciervo volante (Lucanus cervus) escarabajo
grande característico por las mandíbulas en forma de cuerno que tiene
el macho.
Los
invertebrados son la base de la cadena alimenticia de las aves insectívoras;
así encontraremos al pinzón común (Fringilla coelebs), o la
curruca mosquitera (Sylvia borin) reconocible por su canto.
Otro insectívoro es el herrerillo común (Parus caeruleus),
fácilmente reconocible por su nuca azul. El mito (Aegithalus caudatus)
se reconoce por su larga cola. El mirlo (Turdus merula) se
alimenta tanto de insectos y gusano como de frutos y bayas.
Entre
los anfibios encontramos el sapillo pintojo (Discoglosus pictus)
sacando su cabeza de la charca.
Seguimos
encontrando al corzo (Capreolus capreolus) que se alimenta
de hojas de los rboles, bayas, hongos y bellotas, y al jabalí (Sus
scrofa).
Entre
los carnívoros en el melojar viven la garduña (Martes foina)
alimentándose de mamíferos, aves y también frutas. La comadreja (Mustela
nivalis) animal con gran olfato y de hábitos nocturnos.
En
Alameda del Valle hay algunas encinas, lindando a la red de cercas
y prados, ya en desuso. Dependiendo de las condiciones de humedad,
inclinación y orientación hacia el sol, encontraremos retamas, cantueso,
y otras gramíneas.
El
uso tradicional ha sido como dehesa para pastoreo de ganado, aunque
en la actualidad está en desuso.

ZONAS
BAJAS
[Flora]
La
fresneda en Alameda del Valle está localizada en el fondo del valle.
Es un bosque mixto compuesto por especies de fresno (Fraxinus angustifolia)
y de roble melojo, acompañados en ocasiones por otras especies caducifolias
como lamos, sauces, olmos y un estrato arbustivo y herbáceo de alta
calidad nutricional para uso ganadero y en menor medida para usos
agrícolas. Estas prácticas han dado lugar a una dehesa de fresnos
en la parte más baja donde existe mayor humedad edáfica y una dehesa
de robles en las partes más altas del municipio. Ambas dehesas están
estructuradas en pequeñas y medianas parcelas delimitadas por cercas
de piedras, las cuales de dan al terreno aspecto cuadriculado. Los
arbustos asociados a la dehesa son el rosal silvestre, la zarza, el
majuelo y el endrino. 
El
valor cultural de esta zona es el aprovechamiento tanto de prados
como de los fresnos para el uso ganadero y, en menor medida para el
uso de pequeños huertos familiares. Tradicionalmente al fresno se
le "dejaba pelado cabeza de gato", es decir se le podaban
las ramas altas hasta dejar la cabeza del tronco, poda que se utilizaba
para alimento del ganado.
Los
animales que encontremos entre los encinares y los fresnedales son
casi los mismos que habitan los robledales. [Ir]

BOSQUETE
DE ENCINA
Existe
un pequeño encinar que se desarrolla en suelo pendiente, muy expuesto
al sol y bajo una gruesa capa de hojarasca y con gran capacidad de
retención de agua, retención insuficiente para que se asiente el melojar.
Este encinar está lindando a la red de cercas y prados, ya en desuso.
Dependiendo de las condiciones de humedad, inclinación y orientación
hacia el sol, encontraremos retamas, cantueso, y otras gramíneas.
El uso tradicional ha sido como dehesa para pastoreo de ganado, aunque
en la actualidad está en desuso.

DEHESA
DE FRESNO
La
fresneda en Alameda del Valle está localizada en el fondo del valle.
Es un bosque mixto compuesto por especies de fresno (Fraxinus angustifolia)
y de roble melojo, acompañados en ocasiones por otras especies caducifolias
como lamos, sauces, olmos y un estrato arbustivo y herbáceo de alta
calidad nutricional para uso ganadero y en menor medida para usos
agrícolas. Estas prácticas han dado lugar a una dehesa de fresnos
en la parte más baja donde existe mayor humedad edáfica y una dehesa
de robles en las partes más altas del municipio. Ambas dehesas están
estructuradas en pequeñas y medianas parcelas delimitadas por cercas
de piedras, las cuales de dan al terreno aspecto cuadriculado. Los
arbustos asociados a la dehesa son el rosal silvestre y la zarza.

El
valor cultural de esta zona es el aprovechamiento tanto de prados
como de los fresnos para el uso ganadero y, en menor medida para el
uso de pequeños huertos familiares.
Los
animales que encontremos entre los encinares y los fresnedales son
casi los mismos que habitan los robledales.

ERIAL
Los
eriales se localizan en el contacto de las laderas con el fondo del
valle, tanto en el Norte como en el sur del núcleo urbano. Terreno
entre los campos cercados y los bosques de rebollo. 
Esta
unidad ocupa antiguas tierras de secano y linares, que han sido abandonadas
y en las que actualmente o bien crece la hierba o se utiliza como
huerta para uso familiar.
La
especie animal más característica de los eriales es la lavandera blanca.

CASCO
URBANO
La
vegetación crece en todos aquellos lugares que ofrecen posibilidades
de sustento. 
En
lugares pequeños como parterres, jardines y las bases de ciertos muros
ya que son suelos bien drenados por el agua, con sombra y suelo abonado
encontramos Urtica, Amaranthus y el Saúco (Sambucus Nigra) arbusto
compacto que puede llegar a los cinco metros de altura, protegido
de interés especial, caracterizado por sus flores blancas. Antiguamente,
de sus bayas se hacía un licor, pero cuidado con probar hacer el licor
en casa porque en cantidades abundantes resulta venenosa.
En
solares y escombreras encontraremos gramíneas malvas y margaritas.
Es interesante como en los tejados crece jaramagos y otras plantas
de tejido graso para retener agua. 
Existe
una característica que veremos en este municipio; y es la existencia
de huertos separados de la calle por muros de piedra. Muros que se
encuentran es buen estado, muchos de estos huerto aunque ahora están
en desuso todavía encontramos rboles frutales como el manzano o el
peral adaptados a las frías condiciones climáticas. Estas huertas
junto con los pajares de uso ganadero configuran y dan forma a este
pueblo de casas separadas y delimitadas por sus pajares y huertos.

Las
especies animales que habitan el casco urbano se han adaptado a convivir
con el hombre; la cigüeña blanca con su nido en la torre de la iglesia.
Además de las aves como gorrión, mirlo común, golondrinas. Otros pequeños
animales como el ratón de campo o la lagartija blanca. También encontraremos
aves nocturnas como el muerciélago, o la lechuza esta última necesita
de los espacios construidos por el hombre como los pajares para anidar
y protegerse. En la vera del río Lozoya hallaremos al Andarríos chico
que con su pico largo remueve la orilla a la caza de alimento. 
Las
grandes aves como buitres, ratoneros, milanos y el guila imperial
podemos verlos sobrevolando el valle. Ellos, con sus grandes alas,
se desplazan arriba y debajo de las cumbres hasta el fondo del valle
en busca de alimento.

Los
ríos tienen asociado un ecosistema propio. En Alameda del Valle la
red fluvial está constituida por el río Lozoya, que transcurre en
el fondo del valle, el arroyo permanente de la Saúca, al norte del
Municipio, que baja desde los Montes Carpetanos a través de un sistema
de arroyuelos estacionales. Al sur de Alameda existen arroyuelos estacionales
y el arroyo de Santa Ana que es permanente.

[Flora]
En
las veredas del río y de los arroyos encontramos distintas especies
de sauces, que están adaptados a soportar los cambios en el terreno
ya sea por inmersión en epoca de deshielo y lluvias o de abrasión
en la época de sequía. En los tramos más húmedos crecen fresnos y
en las partes más secas melojos.
En
la unión del río Lozoya con el arroyo de la Saúca, en el dominio del
núcleo urbano, la línea de la orilla está dominada por los chopos
(Populus sp). Los chopos son el orgullo de los habitantes de
Alameda. En las tardes de verano da gusto pasear por la avenida y
observar el balancear de las hojas. Es interesante distinguir entre
los chopos hembras y los machos. Los chopos machos tienen la estructura
de las ramas más altas y compactas entre sí, mientras las hembras
se abren al cielo conformando una estructura amplia y de menor altura
que los machos.
Ascendiendo
por el arroyo de la Saúca comienzan a aparecer pequeños pies de acebo,
que en los 1.325 metros de altura constituyen una pequeña acebeda,
siempre asociado al florecimiento del agua.
Sorprende
encontrar elementos aislados como abedul en el fondo del valle, a
orillas del río Lozoya, en el extremo del Municipio con Rascafría,
y en el arroyo de la Saúca, en el erial. También encontramos ejemplares
del Tejo en el arroyo de la Saúca a 1400 metros de altura.

[Fauna]
La
fauna que habita el río y alrededores es muy variada; por un lado
la que habitan las aguas del río: lamprehuela, trucha, barbos, boga
y gobio e invertebrados acuáticos; por otro lado los anfibios: ranita
de San Antonio, culebras de agua; y los que ocupan los sotos de las
márgenes de las aguas: lagarto verdinegro, ruiseñor, mochuelo, rata
de agua, martín pescador, mirlo acuático y los zarceros entre otros.
Los
eriales se localizan en el contacto de las laderas con el fondo del
valle, tanto en el Norte como en el sur del núcleo urbano. Terreno
entre los campos cercados y los bosques de rebollo.
Esta
unidad ocupa antiguas tierras de secano y linares, que han sido abandonadas
y en las que actualmente o bien crece la hierba o se utiliza como
huerta para uso familiar.
La
especie animal más característica de los eriales es la lavandera blanca.