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INTRODUCCIÓN || DE LOS ORÍGENES A LA EDAD MEDIA || SIGLOS XVI, XVII y XVIII || LEYENDA SOBRE LA VIRGEN SANTA ANA || SIGLOS XIX y XX|| IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARINA VIRGEN Y MÁRTIR.


INTRODUCCIÓN

El nombre de Alameda del Valle proviene de la unión de un fitónimo y un orónimo, el primero se refiere a los numerosos chopos que crecen en el término formando una gran alameda y sobre todo a la vera del ría Saúca, el segundo al valle formado por el río Lozoya. Son topónimos castellanos de la repoblación Segoviana. Alameda es vocablo árabe castellanizado de al-hameda de los orígenes a la edad media.

vista8mn.jpg (4417 bytes)Alameda del Valle se encuentra a 1.140 metros de altura sobre el nivel del mar. situado en el Alto Valle del Lozoya, al norte del municipio nos encontramos con los Montes Carpetanos.

Desde las eras de Alameda tenemos una vista magnífica de Peñalara de 2.428 metros. Lugar donde encontraremos el circo de origen glaciar y sus lagunas en la cumbre, que forman el Parque Natural de Guadarrama. De esta laguna de Peñalara parte una de las fuentes que luego se convertirá en el río Lozoya que atraviesa todo el Valle pasando por el sur del pueblo.

En 1847 hay 242 habitantes llegando a ser 408 en 1900 y en la actualidad 214. Varios documentos del siglo XVIII hacen alusión a la calidad del medio físico, de sus aires sanos, de sus abundantes y claras que favorecen una flora muy diversificada con infinidad de yerbas extrañas de las cuales muchas son medicinales.

Históricamente vinculada a Segovia, a cuya Comunidad y Tierra pertenecía; sólo hasta la reforma administrativa de Javier de Burgos, en 1883, para pasar a formar parte de la provincia de Madrid.

Éste fue territorio de múltiples conflictos, por el dominio de la vertiente sur de la Sierra del Guadarrama, repoblada por segovianos agricultores, cuya dinámica era completamente diferente a los ganaderos de Madrid. Posteriormente esta zona fue supeditada a las necesidades externas de abastecimiento de agua a Madrid capital con la construcción del embalse de Pinilla.

La estructura del hábitat rural estaba en función del sistema de producción tradicional, es decir, de la explotación ganadera como base y la agricultura de apoyo. Este hecho configura y da sentido al territorio.

Alcasamn.gif (12245 bytes)Alameda del Valle tiene un patrimonio histórico singular, no tanto por grandes monumentos, sino por los elementos rurales significativos por la tradición ganadera del municipio. Tradiciones que conserva en la actualidad. Así la configuración urbana se dibuja casa, pajar, cuadra y huerta en una convivencia de elementos de uso agropecuario. Las cercas de piedra de las huertas que delimitan las distintas calles y callejas, que junto con el arbolado continúan siendo los elementos característicos del paisaje local.

La primera referencia gráfica del núcleo urbano la encontramos en 1879, en un trabajo elaborado por el Instituto Geográfico y Estadístico. Se trata de un plano manuscrito de esa escala 1:1000, que presenta una trama urbana de estructura irregular en la que alternan la edificación y las grandes huertas cercadas, las huertas delimitan estrechos callejones que se ensanchan en las confluencias dando lugar a pequeñas plazuelas desiguales.

DE LOS ORÍGENES A LA EDAD MEDIA

De la Edad Media existen varios escritos donde se menciona al municipio; Alfonso X el Sabio, Siglo XIII, en carta de 1273 concedió exenciones tributarias a los que "moran o moraren" en las alberguerías del puerto de Malagosto. El Libro de la Montería de Alfonso XI nombra también el puerto. Señal de la vía de comunicación con Segovia. También nos señala que:

"ai osos e puercos" para cazar.

El Arcipreste de Hita en su Libro del Buen Amor, en Las Serranillas del Marqués de Santillana nos cita el puerto de Malagosto al relatarnos el encuentro con la serrana y sus andanzas por la Sierra de Guadarrama. Estas citas dan muestras de la importancia de este puerto en el tránsito entre Madrid y Segovia, posteriormente ya no encontramos relatos que se refieran a esta vía. Después, Madoz, en 1848, lo cita como puerto de comunicación del valle del Lozoya con la ciudad de Segovia.

De estos textos se puede deducir como se vivía en esta serranía en la Edad Media, como era utilizado por parte de la nobleza como sitio de caza por su abundancia de osos y jabalíes, como era tránsito habitual por el paso de Malagosto de personas y ganado, y como el fondo del valle era transformado por el pastoreo y el laboreo agrícola de los pequeños núcleos de población cercano al río.

Las ordenanzas de Segovia de 1302 encaminan a poblar desde la Sierra de Guadarrama hasta los campos del Jarama, hablan de "Vall de Lozoya" y lo dividen en cuatro cuadrillas: Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla, obligando a caballeros, dueños, escuderos y doncellas a que adquiriesen sus tierras o "quiñones", a fabricar una casa y tener caballo propio.

Según Lecea, los caudillos segovianos D. Díaz Sanz y Fernando García de Carrión, crearon una milicia de cien caballeros, "Los Quiñones", para defender a Segovia de las incursiones de los musulmanes refugiados en el Valle del Lozoya, donde se habían hecho fuertes gracias a sus condiciones agrestes y de aislamiento.

Estas milicias, que originan los pueblos y son propietarios de la comarca, dándole incluso el nombre de "Quiñones" a sus tierras, venden sus propiedades a la "ciudad y tierra de Segovia" en 1442 a cambio de 24.000 maravedíes anuales.

Alameda del Valle estaba integrada en el Sexmo de Lozoya. Término utilizado para denominar una agrupación de pueblos. Siendo el Sexmo de Lozoya uno de los diez sexmos que constituyen la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, formada por cerca de doscientos pueblos. Esta organización sociopolítica y económica "tuvo por objeto el disfrute y aprovechamiento en común de los vastísimos territorios reconocidos y confirmados por los monarcas castellanos a los valerosos hijos de esta comarca, segovianos todos, como recompensa debida a sus procesos innumerables en la titánica lucha por la Reconquista".

La Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia pertenece a una Castilla que nunca aceptó el Fuero Juzgo de León, se gobernaba por concejos democráticos, organizados en una federación de comunidades autónomas unidas por un jefe común, que administraba los bosques, pastos, aguas y minas comunes. Sus competencias llegaban a donar tierras de cultivo a los pobladores más pobre, ordenaba el aprovechamiento de los bosques y de los pastos e impartía justicia y daba protección a los núcleos de población contra el abuso de los poderes fácticos. Sus características principales según González Herrero eran "fidelidad y sumisión directa al Rey, con exclusión del señor feudal, fraternidad e igualdad entre las aldeas, mancomunidad de intereses y unidad de fuero por propia y exclusiva organización económica, administrativa jurídica y militar y aún política y social constituyendo una verdadera provincia".

Poco a poco y debido a la política centralizadora de los monarcas españoles estas funciones políticas se fueron perdiendo, hasta llegar a la desamortización que anuló la propiedad comunal, principio fundamental de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.·

SIGLOS XVI, XVII y XVIII

El Marqués de la Ensenada en 1750 mandó hacer el primer catastro conocido, documento que describe de forma general la realidad socioeconómica de Alameda del Valle.

"Ai ciento siete casas, inclusas las del Concejo y cuatro arruinadas"

Este documento describe un pueblo sin edificaciones fuera del núcleo urbano, donde residen 82 vecinos. Las actividades básicas de la economía serrana condicionan fuertemente su imagen. Las viviendas se distribuyen de forma aleatoria y mezcladas con edificaciones auxiliares, intercalándose corrales y huertas sin ninguna jerarquización. El material de construcción es la piedra berroqueña, utilizada para cercar huertas y prados.

En el año 1786, el censo de Floridablanca nos revela una población activa y próspera, con 342 habitantes, y una pirámide de edad bastante joven: sólo 40 personas sobrepasan los cincuenta años. Su distribución por oficios es de 82 labradores, 3 jornaleros, 4 artesanos, 8 criados, un cura y un sacristán.

La Iglesia parroquial de Santa Marina Virgen y Mártir, construida en el siglo XVI, tiene soluciones góticas y renacentistas. En el siglo XVIII sufre varias ampliaciones y modificaciones.

En cuanto a las tierras de propios ocupan éstas más de los dos tercios del total del municipio. Una gran parte dedicada a pastos y prados. La base de la economía es la ganadería. En esta época el ganado lanar es el que produce mayores beneficios, tanto por el número de cabezas que poseen, como por los peajes de los rebaños trashumantes. La lana llega a ser una de las primeras industrias, exportándose después de las primeras transformaciones. Durante el siglo XVIII más de 700 toneladas de lana de los Palacios Reales de Madrid y más de la mitad del carbón se obtenían de la Sierra de Guadarrama. Con la decadencia de la Mesta, viene la de la trashumancia, y aunque quedan rebaños estantes, la ganadería vacuna empieza a adquirir mayor importancia, constituyendo el elemento característico del paisaje.

La explotación de los productos forestales se hace periódicamente, así

"Las matas de rebollo son bienes de propios..."

El Ayuntamiento las otorgaba anualmente por subasta.

En esta época existían doce eras y dos molinos harineros para la molienda de los distintos cereales; tanto éstos, como los productos de los huertos o los diversos frutales, se cosechaban para el consumo propio. No ocurría así con el lino, que se manufacturaba íntegramente consiguiéndose un producto de buena calidad que se exportaba. El lino constituía la industria más importante durante el siglo XVIII, contando con dos pozas y cinco tejedores. Existían también dos herreros, dos zapateros y dos papeleros.

En época de Felipe II, siendo ya Villa, Alameda pertenece a don Francisco de Zapata de Cisneros, mayordomo de Felipe II. Luego es el conde de barajas quien hereda su mayorazgo.

Cerca de la ermita de Santa Ana, las canteras de caliza cretácica proporcionaban piezas de sillería de buena labra muy aceptables para la construcción.

Varios documentos del siglo XVIII nos hablan de la calidad del medio físico, de sus aires sanos y sus abundantes y claras aguas que favorecen una flora muy diversificada

"con infinidad de yerbas extrañas de las cuales muchas son medicinales y las recogen los boticarios"

En las Descripciones del Cardenal Lorenzana, 1782, se menciona un puente de madera para cruzar el Lozoya, también se hace referencia a la existencia de una casa hospital donde se recogían los mendigos trashumantes; hoy ninguno de los dos existen. Se citan dos ermitas, sólo una de ellas en pie actualmente, siendo ésta la ermita de Santa Ana situada a un kilómetro y medio del casco urbano. Se llega a ella a través del camino que discurre a lo largo del río Santa Ana. Desde la dehesa que atraviesa el camino las vistas al macizo de Peñalara son excepcionales.

La estructura de la ermita de Santa Ana es sencilla, de planta rectangular y cubierta de dos aguas. Está construida en piedra sin enfoscar, con cadena de sillares en las esquinas. Al exterior en la parte de la cabecera tiene adosado un bside, resto de una antigua ermita que actualmente está convertida en vivienda de santero. La portada es de arco de medio punto, formado por dovelas de caliza. El único detalle decorativo lo compone una cornisa de ladrillo que remata el alero.

 

LEYENDA SOBRE LA VIRGEN SANTA ANA

Cuenta la tradición que allá por el siglo XIV la Virgen se le apareció a un pastor de Oteruelo en el peñón situado en medio del río de Santa Ana, que baja desde la Morcuera hasta el río Lozoya. Santaanamn.gif (15617 bytes)Este se lo llevó a su pueblo, allí se construyó una ermita para alojar la imagen. Pero he aquí que transcurridos unos días, la imagen desapareció y se dejó ver de nuevo en el mismo peñón. Intentó el ovejero llevárselo otra vez, pero esta vez la imagen era tan pesada que no había manera de moverla. Si con la fuerza humana no pudo, pensó que lo mismo con carro y animal podría moverla. Limpio un carro y trajo un buey, pero ni con la fuerza de rueda, yunta y animal pudo moverla en la dirección que pretendía, sin embargo cuando cambiaba la dirección hacia Alameda no había problemas para moverla. La imagen quería quedarse en Alameda, así lo vieron y en consonancia actuaron erigiendo lo que hoy se conoce como la ermita de Santa Ana.

Se le erigió la ermita en el monte. Cerca del lugar pasaba un cordel de la mesta, Según los escritos antiguos, en el término se han encontrado tumbas con tierra negra dentro y cañas (huesos) muy largas y, en algunas, también alcuzas y otras cerámicas. Se trata de un cementerio rabe, según se constató en unas excavaciones practicadas en terreno cercano al Santuario de Santa Ana.

A principios de siglo, el día de la romería dedicada a la patrona, subían las familias a la ermita con carros adornados de arcos floridos, tirados por yuntas cuyas vacas lucían brillantes sus jaeces. Tras la imagen caminaban penitentes, casi siempre mujeres, que descalzas e incluso portando cadenas cumplían así sus promesas. Los exvotos -brazos, piernas, cabellos - se colocaban en las paredes del santuario, donde pendieron de aquellos muros hasta principio de siglo.

Finalizada la guerra civil, la Virgen estuvo ausente de su ermita durante varios años. Cuando se la volvió a recupera, los alamedanos, para evitar una nueva desaparición, guardaron a Santa Ana en la parroquia, instalada en una capilla a ella dedicada, y sólo el 26 de julio, día de su romería, es subida al santuario por mujeres del pueblo que se turnan para llevar las andas. Una vez allí, la alegría de la fiesta rebosa por doquier.

Cerca del aprisco,
solo,entre retamas,
junto a los canchales
de la barrancada,
con sus dos mastines
del rebaño en guarda,
un pastor cabrero dolorido canta:
Cabrerizo de Alameda,
Hoy se pondrá tu zagala
Su pañolico de seda.

De Pueblos con Leyenda en la Comunidad de Madrid. Amalia Fernández (2000), Comunidad de Madrid. Consejería de Justicia, Función Pública y Administración Local.

Actualmente existe una Hermandad cuyos miembros, son los encargados de cuidar la Ermita. Imagen de Santa Ana de corte románico.

SIGLOS XIX y XX

Alameda del Valle estaba históricamente vinculada a Segovia, a cuya Comunidad y Tierra pertenecía. Con la reforma administrativa de Javier de Burgos en 1833, pasa a formar parte de la provincia de Madrid. La nueva situación administrativa no cambia las costumbres y valores tradicionales de este pueblo que sigue unido a su sexmo.

La primera referencia gráfica del núcleo urbano la encontramos en 1879, en un trabajo topográfico llevado a cabo por el Instituto Geográfico y Estadístico. Se trata de un plano de población manuscrito en dos hojas a escala 1:1.000 y su autor es Gregorio González Sánchez.

Alameda presenta en este documento una estructura irregular, en la que se alternan la edificación y grandes huertas cercadas; delimitan estrechos callejones que se ensanchan en las confluencias dando lugar a pequeñas "plazuelas" desiguales. La zona de huertas se concentra en la mitad sur.

Durante el siglo XIX la población crece a un ritmo constante; en 1889 el núcleo tiene 100 casas y 400 habitantes. Sus construcciones siguen siendo de origen rural a base de mampuestos de piedra granítica o de gneis, con cubiertas de teja rabe que forman grandes paños.

A finales del siglo XIX y primer tercios del XX aparecen algunas casas de carácter más urbano. Sus fachadas están revocadas y utilizan elementos constructivos más o menos cultos como jambas de piedra, cornisas de ladrillo, forjan en sus balcones o impostas entre las plantas. Estas edificaciones urbano-rurales tienen la característica de tener dos alturas y cámara bajo cubierta.

De esta época data la Casa Consistorial; la fachada tiene composición simétrica, con dos balconadas a los lados u un cuerpo central más alto. Por encima del balcón presidencial hay un reloj y una campana de forja, cuyo mecanismo hay que darle cuerda todos los días.

En la zona norte del pueblo se encuentra el grupo escolar Joaquín Caballero. Responde al modelo de escuela rural unitaria de los años 40-50.

Próxima a la zona de la iglesia existe una fragua. Es un pequeño edificio en piedra revocado toscamente, es estructura de la cubierta realizada a dos aguas la constituyen grandes cerchadas de madera, y en su interior se conservan todos los elementos propios de una fragua, como fuelle, hogar y utensilios en perfecto estado de uso.

La ocupación principal sigue siendo la agrícola y ganadera. A fines del siglo XIX el municipio tiene 400 cabezas de ganado vacuno y 200 ovejas que se destinan a la obtención de carne y leche. Para las labores agrícolas se contabilizan 72 caballos y 10 asnos.

"Su industria se reduce a la elaboración de pan, fabricación de vino y aceite, y conservas de carne y algunos frutos naturales".

En 1900, la población llega la cota más alta en su historia, con 408 habitantes; a partir de entonces el censo baja paulatinamente. El descenso de la población es una consecuencia directa del progresivo abandono de los recursos agropecuarios y de la tendencia migratoria hacia Madrid que se produce a partir de los años 50 en el entorno rural.

Fuera del núcleo urbano, más allá de la ermita de Santa Ana, y ya cercano al puerto de la Morcuera a 1700 metros de altitud encontramos el refugio de la Majada del Cojo o "Majalcojo" como es conocido en los alrededores. Actualmente es un refugio de alta montaña que pertenece a la Agencia de Medio Ambiente, aunque fue construido como casa del guarda forestal.

En el entramado urbano todavía encontramos elementos de valor funcional, hoy en desuso, como abrevaderos de piedra, trillos, restos de potros de herrar o grandes lajas de piedra para cruzar acequias. Así como las cercas de piedra de las huertas que las separan de las distintas calles, que junto con los mampuestos que delimitan prados y huertos y el arbolado y los frutales dan un aspecto característico al pueblo.

En la zona sur, entre el núcleo y el río Lozoya, hay un espacioso descansadero- abrevadero de 4,40 hectáreas en la otra orilla del río y nada más cruzar el puente empieza las eras antes empedradas y ya cubiertas en parte por arena y hierba.

Un elemento fundamental en la configuración urbana lo constituye el arroyo de la Sauca, que bordeando al pueblo y da forma a una avenida atravesada por lamos.

IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARINA VIRGEN Y MÁRTIR

La Iglesia parroquial de Santa Marina Virgen y Mártir está situada en el borde suroeste del casco urbano. La construcción de la iglesia se inicia en el siglo XVI, aunque nos e concluye hasta entrado el siguiente siglo. El maestro de obras Juan de la Piedra da cuentas en 1604 al procurador del Monasterio de El Paular de los gastos semanales de las obras y de las "quatrocientas y cincuenta tejas que se compraron a cinco blancas cada una" para su cubierta.

iglesia6mn.JPG (5454 bytes)En el siglo XVIII se llevan a cabo nuevas reformas y ampliaciones.

Es de planta rectangular, con una sola nave, rematada en la cabecera con un bside, cuya parte central es plana y las laterales presentan un cuarto de circunferencia. Esta cabecera se compone de una capilla mayor cuya bóveda de medio punto está formada por una crucería sencilla sobre ménsulas. Separa el presbiterio del resto de la nave un arco triunfal de medio punto sobre pilastras.

Al lado de la epístola se adosó en el siglo XVIII una nave en la que se encuentra la sacristía y un vestíbulo. La primera, hoy convertida en capilla del sagrario es de planta rectangular y tiene bóveda de cañón con lunetas y molduras. El vestíbulo que da paso a la portaleda lateral, está separado de la nave principal por dos arcos de medio punto apoyados sobre una columna de orden toscano.

Al exterior los muros son de mampostería con cadenas de sillería en los ngulos, y contrafuertes en la parte e la cabecera. La torre está situada a los pies, en el lado del Evangelio; es de planta cuadrada con dos cuerpos, en el superior se abren ventanas de medio punto recercadas de sillería.

Hay dos portadas de ingreso, una se abre a los pies y está constituída por un arco de medio punto de gran dovelaje, sobre el que se emplaza una ventana de sillería fechada. La otra portada, situada en la ampliación del siglo XVIII, es el elemento más singular del edificio. Es una sencilla portada plateresca en piedra arenisca; su dintel está decorado con un fino relieve de follaje, dentro del más puro estilo renacentista. Está protegida por un pequeño pórtico de madera que descansa sobre dos pilares de planta cuadrada.

Un atrio de forma irregular incrementa la importancia de esta portada. Es un espacio algo elevado sobre el nivel del terreno, rodeado por un pequeño muro de mampostería que intercala algunas pilastras rematadas por bolas herrerianas.

Desde este atrio se contemplan unas vistas de gran valor sobre las cimas montañosas del Valle del Lozoya, con varios fondos de sierra entre los que sobresalen el macizo de Peñalara y el alto de Los Cotos como hitos zonales.

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